• ACTOS Y CULTOS EN HONOR A LA VIRGEN DEL PRADO CON MOTIVO DE SU BAJADA 2026

     

    La Real e Ilustre Hermandad y Corte de
    Honor de Nuestra Señora la Virgen del Prado Coronada, Patrona de Ciudad Real
    junto al Excmo. Cabildo Catedral, han preparado diferentes actos y cultos con
    motivo de la bajada de la Virgen desde del camarín, a su paso de salida. Estos
    comenzaran el domingo día 9 de agosto con la Tradicional “Bajada de la Virgen”
    y apertura de las puertas Catedral, con repique de campanas y quema de fuegos
    artificiales. Posteriormente a las 19:30 h. Santo Rosario, seguido a las 20:00
    h. de la Santa Misa y Salve, estando cantada la Eucaristía por la Asociación de
    Coros y Danzas Mazantino de nuestra ciudad.

    El lunes 10, martes 11 y miércoles 12,
    Triduo en honor a la Virgen del Prado con el rezo del Santo Rosario a las 19:30
    h., seguido a las 20:00 h. de la Santa Misa y Salve. Al término del primer día
    del Triduo, Presentación de los niños a la Virgen a las 20:45 h y paso por su
    manto.

    La celebración de la Caravana Blanca, es
    decir la ofrenda de los ancianos y enfermos a la Virgen, es el jueves 13 a las
    19:00 horas, con la celebración de una Eucaristía que será presidida por el
    Excmo. Rvdmo. Sr. D. Abilio Martínez Varea, Obispo-Prior de Ciudad Real.
    Organiza: Hospitalidad de Ntra. Sra. de Lourdes.

    El viernes 14 de agosto son las Vísperas
    con el rezo del Santo Rosario a las 19:30 horas, seguido de la celebración de
    la Eucaristía y el canto de la Salve.

    Desde las 00:00 horas del día 15 de
    agosto, festividad litúrgica de la Asunción de Nuestra Señora a los cielos,
    miembros de la Real Hermandad recibirán a los grupos de peregrinos, que, desde
    distintos pueblos y lugares de emblemáticos de Ciudad Real, llegarán a la
    Catedral a lo largo de la noche. Por este motivo a través de la Puerta de los
    Reyes del templo catedralicio, se podrá ver y rezar a la imagen de la Virgen
    del Prado, siendo selladas las credenciales de las personas que hayan
    peregrinado e inscrito en cualquiera de los grupos que realizan el camino hacia
    la catedral.

    La celebración de la Santa Misa en la
    Catedral de este día 15, comenzará a las 6 de la mañana (Misa del Peregrino),
    oficiándose posteriormente Eucaristías a las 7, 8, 9, 10:30 y 12 horas. La de
    las 10:30 horas será oficiada por el Excmo. Rvdmo. Sr. D. Abilio Martínez Varea,
    Obispo-Prior de Ciudad Real y a la que asistirá la Real Hermandad, Corporación
    Municipal, autoridades civiles y militares, Pandorgo y Dulcinea. La parte
    musical de la celebración estará a cargo del organista catedralicio Pedro Pablo
    López Hervás y de la Coral Santísima Trinidad de Torralba de Calatrava.


    A las 19:00 horas será el acto de la
    imposición de las medallas a los nuevos hermanos y a las 19:15 horas la
    imposición de los distintivos de plata y oro a los hermanos que cumplen los
    veinticinco y cincuenta años respectivamente. Acto seguido se iniciará el
    desfile procesional por las calles y plazas de la ciudad con el paso de la
    Virgen, siendo acompañado por la Agrupación Musical de Ciudad Real. El
    itinerario procesional ha sufrido un pequeño cambio y será el siguiente: Prado,
    Azucena, Estación Vía Crucis, Toledo, Calatrava, Paloma, Cuchillería, Plaza
    Mayor, María Cristina, Feria, Prado, Paseo del Prado a la S.I.P.B. Catedral.

    Del 16 al 21 de agosto, se celebran los
    días previos a la Octava, con el rezo del Santo Rosario a las 19:30 horas, la
    celebración de la Santa Misa y Salve.

    El sábado 22 de agosto es la Octava de la
    Virgen, ofreciendo la Real Hermandad a su Titular una Solemne Eucaristía a las
    10:30 horas, que será presidida por el Rvdo. Sr. D. Diego Plana Campos,
    celebrándose de nuevo la procesión con el paso de la Virgen a las 20:00 horas
    por el mismo itinerario que el 15 de agosto.

    Al finalizar la procesión y delante de la
    Santísima Virgen, se procederá al traspaso del Cetro de Hermana Mayor a Dª
    María Luisa Fernández-Bravo Serrano, quien ejercerá dicho cargo el próximo año
    en virtud del turno de antigüedad.

    La imagen de Nuestra Señora del Prado
    volverá de nuevo a su camarín, la mañana del lunes 24 de agosto.


  • LA VIRGEN DEL PRADO, LO MÁS QUERIDO DE CIUDAD REAL

     

    Fotos: Tomás Fernández

    Una larga tradición y el fervor con que
    los ciudadrealeños viven estos días de agosto hacen de la Virgen del Prado el
    valor posiblemente más preciado para ellos. La Patrona de la ciudad y lo que
    ella representa es venerado durante todo el año en la catedral, instalada en su
    carroza de plata en la gran nave central de la catedral prioral, desde el día
    de San Lorenzo “a puestas de sol”, hasta el día siguiente de su Octava, el 23
    de agosto, o “asomada” a la ventana de su camarín, donde van a adorarla y
    rezarle los habitantes de la ciudad. “Lo más querido de Ciudad Real es la
    Virgen del Prado; los ciudadrealeños no saben hacer nada sin mostrárselo a su patrona”,
    tal y como explicó a La Tribuna Dominical Antonio Lizcano, chantre de la Catedral;
    “cualquier ocasión es motivo suficiente para coronar a la virgen con múltiples
    flores y adornarla como se merece”, añade.

    En la pasada festividad de La Pandorga, la
    celebración popular, como en las de años anteriores, comienza con la ofrenda de
    flores y frutos de la tierra a la patrona; la primera mujer a la que se le
    cantan los mayos cada año en ese mes es a Ella; nada se hace en la ciudad sin
    pasar antes por los pies de la virgen y mostrar el culto que se le profesa.

    ¿Historia o tradición?

    La Historia de la imagen de la Virgen del
    Prado se mezcla, como en la mayoría de casos similares en España, con la
    tradición.

     

    La historia se remonta al año 1088, cuando
    un grupo de soldados pararon a descansar en el prado de Pozuelo Seco de don
    Gil, lugar que más tarde sería Villa Real y, posteriormente, Ciudad Real.
    Venían de Toledo y se dirigían a Córdoba para llevar la imagen de la Virgen de
    las Batallas al campamento cristiano. Era costumbre que esta imagen, por deseo
    expreso del rey, estuviese siempre en el campamento, dado que era un modo de
    infundirles valor y proporcionarles protección.

    Los habitantes de Pozuelo Seco de don Gil
    pudieron al capellán real, Marcelo Colino, que les enseñase la imagen, quedando
    maravillados, solicitando del capellán la dejase allí, donde ellos levantarían
    una ermita para darle culto y venerarla. Los portadores de la imagen no
    pudieron satisfacer a los pozoleños, porque el lugar de la Virgen de las Batallas
    estaba en Toledo y junto al rey en caso de campaña bélica. La huella que esta
    imagen dejó en esta pequeña localidad fue tan grande, que sus vecinos pasaron
    toda la noche rezando en el mismo lugar del Prado dónde había reposado la
    comitiva real y la Virgen.

    A la mañana siguiente, cuando la comitiva
    real estaba en el castillo de Caracuel, observaron, con espanto, que la imagen
    no estaba en la hornacina de madera y seda en la que viajaba, volviendo el
    capellán Colino a toda velocidad a Pozuelo Seco de don Gil, creyendo que los
    lugareños la habían robado la imagen.

    Llegado al prado, el capellán vio que la
    imagen estaba allí, sobre un árbol, y que los lugareños la adoraban. Cuando
    intentó recuperarla para seguir viaje a Córdoba, vio que no era posible moverla
    de allí, optando por dejarla y partiendo hacia Córdoba a toda velocidad para
    dar cuenta al rey de lo sucedido. La devoción se despertó no sólo en el pequeño
    pueblo donde había, según la tradición, decidido permanecer, sino que, incluso,
    las gentes de otros lugares marchaban a Pozuelo de Don Gil para rezar a esta imagen.
    A partir de aquel momento, el lugar donde se veneraba a la patrona centró las
    atenciones de la población; la pequeña ermita allí construida por los pozoleños
    se convirtió en parroquia, y más tarde, en el siglo XVI, los cardenales de
    Toledo hicieron una grandiosa nave para que fuese un templo de adoración a la
    Virgen.

    El mayor logro se consiguió en el año
    1875, cuando el Papa Pío IX firmó la bula que hizo de este territorio un
    obispado, lo que antes no era, ya que dependía de Toledo. Al asignar una
    iglesia para el obispo, eligió la de la Virgen del Prado, que comenzó a ser
    catedral ese mismo año.

    Esta breve historia sobre la patrona de la
    capital demuestra cómo, desde un principio, se adoró y se veneró a la Virgen
    del Prado y cómo este sentimiento perdura hoy con tanto o más fuerza y fervor
    si cabe. Desde aquella primera imagen, dice Antonio Lizcano, desaparecida en
    fecha ignorada, han existido otras dos, una destruida por la propia dinámica de
    los años y las termitas y la actual, que tiene al niño Jesús en sus brazos y va
    vestida con uno de los mantos que posee.


    Festividad de la Virgen

    El ritual de ataviarla, cada vez que sale
    en procesión, tiene lugar en el camarín de la catedral a cargo de la Corte de
    Honor, compuesta exclusivamente de mujeres.

    La última noche de abril es especial en
    Ciudad Real… Se cantan los mayos a la patrona en la ventana de su camarín.
    Después, del 17 al 25 de mayo, fecha de la aparición en el Prado, tiene lugar
    la celebración de un solemne novenario: concretamente, este año 1998 se cumplen
    diez años del noveno centenario de la aparición de la Virgen, celebración a la que
    asistió la Reina de España, momento en que quedó patente, una vez más, lo
    presente que está la patrona en todos los ciudadrealeños.

    Pero es en agosto cuando tiene lugar el
    Mes de la Virgen. Los 30 días por entero están dedicados a la patrona, aunque
    es a partir del día 9, cuando desciende de su camarín hasta su carroza, en la
    que, como decíamos al principio, permanece hasta el día 23, cuando se desborda la
    devoción de los ciudadrealeños para con la Señora del Prado. Este año ha sido
    distinto, el descendimiento se ha producido el día 8, por ser sábado y estará
    hasta el 24, lunes. Las jornadas más importantes dentro de este mes coinciden
    con las dos únicas veces al año que la Virgen del Prado sale a la calle: el día
    15, festividad de la Asunción, y el 22, día de la Octava. El resto del año, la
    patrona continúa en su trono del camarín viendo cómo unos y otros se acercan a
    rezarle y adorarla.

    Susana Garrido. “La Tribuna
    Dominical”, Nº 14 – 16 de agosto de 1998

     

  • EXPOSICIÓN MAZANTINI 85 AÑOS DE TRADICIÓN VIVA

     

    Boda Mozárabe

     

    La exposición “Mazantini, 85 años de
    Tradición Viva”, se puede visitar en el Museo López Villaseñor desde el pasado
    30 de julio hasta el próximo 31 de agosto, rinde homenaje a más de ocho décadas
    de labor ininterrumpida en defensa de la cultura popular.


    Esta gran muestra reúne una cuidada
    selección de diferentes trajes tradicionales de distintas épocas, así como una
    gran parte del valioso patrimonio que el Grupo de Coros y Danzas Mazantini ha
    recopilado desde su fundación en 1941.

    A través del recorrido, los visitantes
    pueden contemplar:


    Traje de Gala

    Indumentaria histórica y de atrezzo:
    Vestes tradicionales rescatadas gracias al riguroso trabajo de campo e
    investigación etnográfica del grupo.

    Fotografías y recuerdos: Instantáneas de
    momentos clave y souvenirs de sus numerosas giras internacionales, llevando el
    nombre de Ciudad Real por todo el mundo.

     

    Traje de Vendimia

    Galardones y elementos patrimoniales: Una
    muestra de los reconocimientos y tesoros acumulados durante este largo camino
    como embajadores culturales de la capital.

    Una oportunidad única para adentrarse en
    la memoria colectiva y el folclore de nuestra tierra.


    Traje Pintado

    Traje de Verano

    Traje Rico de Ciudad Real

     
    Traje de seguidilla

    Traje siglo XIX

  • INFORMACIONES GRÁFICAS DE CIUDAD REAL EN EL PERIÓDICO “AHORA MADRID” (X): EL ESCULTOR MANCHEGO GARCÍA CORONADO POR GIL FILLOL

     

    Sin haber expuesto en Madrid, García Coronado
    es un escultor conocido. Frecuentemente aparecen fotografías de sus obras en
    diarios y revistas: el retrato del presidente del Congreso, el busto de un
    embajador americano, el de un ministro… Su reputación artística se ha ido
    formando, sin embargo, de una manera silenciosa, lenta, sin el aparato
    periodístico que podría deducirse de esta publicidad. Cuando el nombre de García
    Coronado irrumpió en, los periódicos madrileños, el escultor llevaba muchos
    años trabajando calladamente en Ciudad Real. Trabajando y estudiando.
    Preparándose para la excursión a América, que ahora realizará y que motiva
    estas líneas de comentario.

    América sigue siendo para muchos de nuestros
    artistas, de nuestros literatos, de nuestros conferenciantes sobre todo más que
    un dilatado continente donde extender la cultura patria, un simple mercado
    comercial. Se sueña con América un poco a la manera audaz y desenfadada de los
    aventureros o, un poco más modestamente, como, por tradición, por superstición
    o por rutina familiar, la adivinan algunas aldeas españolas para hacer fortuna.

    No es corriente el caso de un artista que
    vaya a América después de la larga preparación y el serio estudio que acredita la
    obra do Felipe García Coronado.


    De este personal escultor puede decirse que
    lleva a América una demostración plástica de nuestro arte. Mejor o peor que el
    de otros países; pero genuinamente español, y genuinamente escultórico.

    Porque, para mí, lo característico de Felipe
    García Coronado es el sentimiento escultural de que está impregnada toda su
    obra. Y tampoco esto es frecuente.

    Cada rama de las Bellas Artes tiene no
    sólo un medio peculiar de expresión, sino también un sentido idóneo para captar
    emociones. Esta condición receptora lo que justifica especialmente la existencia
    de artes diversas.

    Se ha dicho que la pintura es el color, la
    escultura, la forma; la arquitectura las dimensiones… Son algo más: la expresión
    pictórica, la expresión escultórica, la expresión arquitectónica. El sujeto estético
    puede tener o no estas tres expresiones. Desde luego, hay sujetos que solo
    tienen una de ellas, y es locura buscarle interpretaciones caprichosas. El
    paisaje os sólo pictórico. El edificio es sólo arquitectónico. El cuerpo humano,
    el retrato, el grupo, pueden resolverse en cambio, pictórica y escultóricamente
    y, por excepción, arquitectónicamente. Me refiero no a la ejecución técnica,  que eso ya se entiende ha de ser distinta en
    la pintura, la escultura y la arquitectura, sino a la interpretación del concepto.

    Sobre el tema vengo insistiendo tenazmente.


    Un mismo modelo presenta calidades, sugerencias
    y formas diferentes al pintor y al escultor. Pero este fenómeno no es una
    simple acomodación de la vista y la sensibilidad de cada uno. Cierto que el
    pintor «ve» lo pictórico del modelo y el escultor lo escultórico; más
    no por una facultad especial de sus ojos; no porque ellos lo quieran así; no
    porque su retina lo perciba, sino porque, en realidad, el sujeto estético posee
    ambas cualidades inseparables: pero inconfundibles. El artista no las inventa.
    Las descubre.

    Yo me he encontrado muchas veces con
    escultores que imprimen a su obra un concepto pictórico. Casi toda la escultura
    francesa anecdótica del siglo XIX es, si se me permite la frase, pintura en piedra.
    Conozco muchos pintores, en cambio, de concepto escultórico. Gran número de
    escorzos en la pintura moderna están inspirados en un sentido rítmico puramente
    escultural.

    Con estas observaciones por delante, a
    nadie sorprenderá la simpatía que en mi provocan la pintura estrictamente pictórica
    y la escultura deliberadamente escultórica.

    Claro que se podrá sor un excelente escultor
    sin tener tan desarrollada, como otros mediocres, la sensibilidad especifica. Pero
    yo antepongo al dominio de oficio la ventaja de esa facultad, que permite
    distinguir у asimilare unos valores artísticos con preferencia a otros.

    Quien vea un busto-retrato de Felipe
    García Coronado, una estatua o un grupo, no pensará que hayan sido compuestos de
    modo arbitrario por un técnico de la escultura. Su espíritu singular de escultor
    está allí presente para advertirnos que la única emoción estética, inspiradora
    de la obra fue la sensibilidad escultórica de la misma.

    Vamos a los ejemplos: en la expresión del
    rostro humano, pintor y escultor quieren encontrar el espejo de la psicología
    individual; en las dos obras pintura y escultura, ha de asomar el alma de la
    persona retratada… ¿Pero que matices, qué hilos de luz, que sutiles rasgos de esa
    alma recogerá uno y otro? El pintor, sin duda, los más finos, los más
    delicados, los más íntimos. El escultor, los más contundentes, los más violentos,
    los más rotundos… Por algo en un arte se emplea el pincel, que acaricia el
    lienzo, y en el otro el puntero, y la gubia, que hieren la materia… El pintor,
    al reflejar los rasgos psicológicos, nos habla de la inteligencia, el espíritu,
    el corazón del retratado. El escultor nos hablará del instinto, de las
    pasiones, del carácter.

    No es otra la causa de esa impresión de
    robustez que nos producen las obras de Felipe García Coronado. El observador se
    pregunta: ¿Pero es que todos los modelos son igualmente recios, vigorosos y
    fuertes?… No; pero todos los modelos tienen para el escultor ángulos, aristas
    y planos, como para el pintor tienen también todos, finezas, blanduras y suavidades.

    Saber seleccionarlas, ahondar, penetrar en
    la entraña del sujeto estético para extraer las propiedades más acordes con el
    medio expresivo a emplear, es la misión fundamental de todo artista. Descubrir
    esas propiedades en la forma, como el pintor las adivina en la luz y los colores,
    es el deber del escultor… Del escultor que lo es por vocación, por impulso de
    su temperamento, no por caprichosa elección del oficio.

    “Ahora Madrid” 27 de julio de 1933 página
    26

  • JOAQUÍN GARCÍA DONAIRE NACIÓ HACE HOY UN SIGLO EN CIUDAD REAL

     

    Joaquín García Donaire 1926-2003

    Joaquín García Donaire nació en Ciudad
    Real, el 29 de julio de 1926 en el seno de una familia de artistas. El abuelo,
    Joaquín García Coronado, había sido un hábil ebanista y maestro de vaciado de
    la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real desde el año de su creación en
    1910. De los cuatro hijos: Nieves fue acuarelista, Felipe y Antonio fueron
    escultores y profesores de la Escuela de Artes ciudadrealeña y su padre José,
    el mayor de todos, fue un destacado ebanista y tallista en madera que asumió el
    cargo del taller familiar, compatibilizándolo a su vez con las clases de
    vaciado en la Escuela de Artes. Influido por la obra de su tío, Felipe García
    Coronado, autor, entre otras muchas obras, del monumento a Cervantes que
    preside la plaza del mismo nombre de la capital.

    En 1934, a los ocho años de edad, Donaire
    comenzó sus estudios en la Escuela de Artes y oficios; consiguiendo su primer
    premio ex aequo con Manuel López Villaseñor en un concurso infantil convocado
    por la Asociación de la Prensa de Ciudad Real en 1936.

    Su primera exposición la realizó en
    Valdepeñas en el año 1940. De esta muestra es la figura de “San Juan Niño” en
    yeso, y sus primeros retratos, el de su madre y el de su abuelo materno Mariano
    y el de Crisantos Rodríguez.

    En 1942, junto con Manuel López Villaseñor
    y, gracias a una Beca de la Diputación Provincial de Ciudad Real, consiguió
    ingresar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. En
    estos años de estudio, desde 1942 a 1948, obtuvo sus primeros éxitos en cuanto
    que ganó diversos premios: por ejemplo el Premio “Aníbal Álvarez”, de pintura
    en 1945 y 1946 ,o el Premio “Carmen del Río”, en 1947, etc. De esta época
    destacan una serie de retratos en barro cocido de algunos de sus compañeros de
    la Escuela: Blanca mac Mahoon, Jesús Valverde, o el de Manuel López Villaseñor (1944), y personajes de su entorno, como la propietaria de la
    pensión donde residía y otros amigos.

     

    Joaquín García Donaire junto a sus
    padres en 1933

     

    A instancias de su profesor Enrique Pérez
    Comendador, Donaire se presenta –tras finalizar su formación- al concurso
    convocado por la Obra Sindical de Artesanía, obteniendo una Beca de Imaginería
    Religiosa en la sevillana Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría
    durante 1949 y 1950. Al año siguiente gana una plaza de Profesor Auxiliar de
    esa misma Escuela; y por tres años consecutivos gana el “Premio de Primavera”
    en 1949, 1950 y 1951. Este mismo 1951 gana también en Sevilla el “Premio
    Ibarra” y el Premio del Ayuntamiento Sevillano de “Escultura Martínez
    Montañés”. Al año siguiente, en 1952 gana una Beca del Gobierno Francés con un
    viaje a París donde residirá en el Colegio de España y conocerá a Picasso. A
    pesar de que lo ofertaron trabajo en la capital francesa optó por regresar a
    Sevilla. A esta época corresponde el “retrato del joven violinista francés
    Lavadie”; pinturas sobre el “Barrio latino”(1952) de París, la obra
    de imaginería de “San Juan de Díos” en madera policromada, realizada para la
    ciudadrealeña Asociación de Practicantes; un estudio para la “figura ecuestre
    de Diego de Almagro”, descubridor de Chile, que presentó al Concurso Nacional
    convocado por el Instituto de Cultura iberoamericana; el relieve “La subida al
    Calvario” con la concesión del Primer Premio del “Salón de Otoño en Sevilla”
    (1953); y que presentará en yeso, de nuevo al concurso para la adjudicación del
    “Gran Premio de Roma” en 1955. Obtiene en la Exposición de Artes Plásticas de
    Valdepeñas el Premio “Molino de Honor” con el “retrato de Francisco Moreno
    Galván”(1954) y gana también la Tercera Medalla en la “Exposición
    Nacional de Bellas Artes con la obra de terracota titulada “Mujer
    peinándose”(1954).

    El apego a su tierra manchega se
    manifiesta con el regreso en los períodos vacacionales al pequeño pueblo de
    Villar del Pozo, donde veraneaba con su madre, y en la participación de la
    fundación junto a otros jóvenes artistas, poetas y estudiantes del grupo
    “Pensando en Joven” que proyectaban sus inquietudes de dinamización cultural en
    el periódico local “lanza”de la capital manchega.

    Sin abandonar los proyectos de imaginería
    religiosa, continúa realizando durante estos años numerosos retratos, por
    ejemplo, los del abogado José Antonio Saúco, el dentista José Lomas y sus
    amigos: Luís Téllez y Rafael Galiana. En óleo retrata a ”El Choni”(1950), el “retrato de Amparito” (1950), a Francisco Fernández, bajo el
    subtítulo “Paquillo el Pintor” (1952), etc; y un gran número de
    lienzos y tablas de “paisajes y panorámicas manchegas”. Todos ellos se
    mostrarán en la Primera exposición individual de 1954 que expondrá en las salas
    el Instituto de Estudios Manchegos de Ciudad Real.


    Relieve “La subida al Calvario”
    Academia de Bellas Artes de San Fernando

     

    En 1955 gana el Gran Premio de Roma
    convocado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, obteniendo una beca de
    residencia y estudio de cuatro años de duración (enero de 1956 a diciembre de
    1959) en la Academia Española, ubicada en el Monte Gianícolo. El ambiente
    romano de estos años le influirá en la plasmación de sus obras un semblante
    sereno y de equilibrio en el mismo canon de proporciones; así como las
    dimensiones majestuosas de los hallazgos arqueológicos en las ruinas pompeyas
    dejará su huella en las superficies figurativas con presencias y reminiscencias
    del arte etrusco. Sobre todo, destaca su obra “Desnudo Femenino” (1956), en
    cemento gris, con el que obtiene la Medalla de Oro en la Exposición Nacional de
    Valdepeñas; o la obra “Mujer Romana”(1957), también en cemento, que
    gana la Primera medalla en el evento del Primer Centenario de Exposiciones
    nacionales de Bellas Artes. En este mismo año participa en la muestra
    “Artistas Manchegos de Hoy” que se celebró en las salas del Museo de Arte
    Moderno de Madrid. En 1958 su obra está presente en el Pabellón Español de la
    Exposición Universal de Bruselas y en Palacio de Exposiciones de Roma.

    Mantendrá también su faceta de retratista
    desarrollándola en la “efigie de Benjamín Alarcón “–secretario del señor
    Castiella y embajador español en el Vaticano-; “la hija del embajador italiano
    Joaquín Navascués”(1957), los “bustos de las hermanas Gianna y María Prodan”
    (1957 y 1958 respectivamente). Aparte seguirá realizando pequeñas
    piezas de tema religioso, destacando dos anunciaciones, en bronce y madera, hoy
    en colecciones particulares; ejecuta el relieve de la “Estela funeraria del
    filósofo Santayana “ (1957) para el cementerio Verano en Roma;
    también comienza en esta época el “Paso Procesional del Resucitado” (acabado en
    1960) por encargo de la comisión de Semana Santa de Ciudad Real para desfilar
    por las calles el Domingo de Resurrección, hoy conservada en el Museo diocesano
    de esta misma ciudad.

    En esos años del período romano, mantuvo
    la pintura con gran fuerza colorística, mostrándonos las huellas picassianas en
    obras de corridas de toros y temas circenses.

    Firma de Donaire en el paso del Resucitado
    expuesto en el Museo Diocesano

     

    El regreso a España, tras finalizar la beca en Roma, en diciembre de 1959, casado con Gianna Prodan y con un hijo recién nacido, pasará por un período difícil de su larga trayectoria artística, que se centrará en los encargos de temas religiosos que le van permitiendo “salir a flote”; por ejemplo, una “Asunción de la Virgen” (1960), de siete metros de altura para la iglesia de Santa María de los Ángeles de Vitoria; una “Figura de Cristo” (1962) en bronce, para una iglesia de Puertollano; otro “Cristo” para la capilla del Hogar de Matrimonios Ancianos de Ciudad Real; el “relieve de la Huida a Egipto” (1962) para la fachada de la iglesia del Colegio de San José, etc. Por otra parte aprovecha sus creatividad artística en pintar los paisajes manchegos de los alrededores de Ciudad Real, algunas huertas, casas de campo, el Piélago, la Atalaya, los últimos molinos de agua, etc. También realiza otras esculturas en bronce como las tituladas “Desnudo” (1960) o “Mujer sentada” (1962). El Ayuntamiento ciudadrealeño le solicita “dos figuras y cuatro relieves de las estaciones” (1962), para la fuente monumental que estaba proyectando el arquitecto Fernando Bendito para la plaza de la Provincia. También a raíz del nacimiento de su hija Marina comenzará a inspirarse en el tema de la maternidad y sus variantes para realizar una decena de piezas, como las tituladas: “ La madre jugando con el hijo”, “la madre enseñándole a caminar”, acunándole, bañándole, etc.

    A partir del primer trimestre de 1963 fija
    finalmente su residencia en Madrid, adquiriendo un año más tarde un estudio en
    el número 13 de la calle de las Cañas y, que desde entonces, realizará todas
    sus obras. Durante esta etapa funda el “Grupo de los 5 Escultores” junto a
    Venancio Blanco, Jesús Valverde, César Montaña y Benjamín Mustieles, que
    llegará enseguida a ser seis con la incorporación de José Carrilero y siete,
    unos años más tarde, con Juan Manuel Castrillón, atribuyéndose al grupo el
    sobre nombre de los “7 magníficos”. Fue también con sus compañeros de la calle
    de las Cañas en 1974 abriría la Galería Ponce, dedicada esencialmente a la
    escultura y que se mantendrá en funcionamiento hasta 1981; y que gracias a las
    proyecciones de la galería le permitirán diversos contactos con numerosos
    artistas, así como pintores y escultores de la Escuela de París. Durante estos
    años realizará numerosas esculturas, entre ellas un gran “Monumento a los
    Conquistadores”(1964) en piedra, para la localidad de Villanueva de
    la Serena de Badajoz; un “Torso” (1965) en cemento oscuro, con el que gana el
    Premio de Escultura de los Concursos Nacionales (actualmente se encuentra en
    los fondos del MNCARS); también en cemento realiza su obra titulada “Figura
    sentada” (1965); proyectará así mismo el grupo en bronce , un monumento a “Don
    Quijote de La Mancha”(1967) en bronce, para la plaza del Pilar de
    Ciudad Real; también gana el Premio de Exaltación al Trabajo con su obra “Mujer
    en Reposo” (1969) en la Exposición de Artes Plásticas de Valdepeñas.

     

    Monumento al Maestro Rural en La
    zona ajardinada que antecede a la entrada de la antigua Escuela de Magisterio

     

    Por otro lado, finalizando la década de
    los años 60 gana la plaza de Escultura de la Escuela Superior de Bellas Artes
    en Barcelona (que no ocupará nunca) y en 1970 obtiene por oposición la Cátedra
    de Escultura en la Escuela Centra de Artes Aplicadas y Oficios artísticos de
    Madrid, que mantendrá su labor docente hasta 1979, en que ingresa en la
    Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid (ejerciendo su
    maestría hasta 1998, que se jubila).

    Aparte sigue ejerciendo su escultura en
    numerosos bronces, por citar algunos: “Los novios” (1966), “Torero sentado”
    (1970) ver imagen , “Torso” (1972), “Rinoceros” (1975), etc. Y participa
    numerosas exposiciones y certámenes junto al grupo, por ejemplo: en la
    Exposición de Escultura Contemporánea en el Pavillón Español in The New York
    World Fair (1964), en la celebrada al aire libre en la Casa Americana de Madrid
    (1966), en las salas de exposiciones de la Galería Nouvelle Image de La Haya
    (Holanda), participación en la X Bienal del Middelheim en Ambères (Bélgica,
    1969), en la Segunda edición de la muestra institucional “Lugares de La Mancha”
    en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid (1970), en la “III
    Exposición Internacional del Pequeño Bronce” en el MEAC (1979). El éxito
    obtenido en esta última exposición trae como consecuencia que el Banco Urquijo
    le encargue la ampliación monumental del pequeño bronce “El arquero”(1979), destinada desde 1992 en la zona ajardinada de la calle Arturo Soria de
    Madrid). El encargo del “Monumento a Diego de Almagro” (1980) 
    para
    el Ayuntamiento de esa misma localidad ciudadrealeña.


    Monumento a Alfonso X el Sabio en la
    Plaza Mayor de Ciudad Real

     

    Separadamente a su trabajo escultórico, en
    esos años retoma sus excursiones pictóricas, aprovechando los viajes
    vacacionales y realizando excursiones a los alrededores de Madrid y a los
    parajes de la provincia de Guadalajara; entre ellos podemos citar la
    luminosidad de los pasajes de las “Lagunas de Ruidera” (1967), los
    roqueros que acompaña a “La ermita del Cristo de Rivas (1968), los campos
    dorados de las mieses de “Bujalaro” (1972), la vegetación exuberante del “Lago
    de Sanabria” (1974), la aridez de las tierras de “Valverde de Alcalá” (1975)…
    que trata con vibrante pincelada del neoimpresionismo; y, sobre todo, se
    entusiasma por las tierras blancas y rosadas de “Cogolludo” (en la
    exposición antológica de Santa Cruz, hay 8 óleos sobre estos paisajes,
    ejecutados entre 1976 y 1985). Las vacaciones estivales le permite ampliar los
    horizontes pictóricos en paisajes de los más diversos de la geografía española:
    “San Vicente de la Barquera” (Santander, 1987), “Rocas negras en la Playa de
    las Barcas” (1993), “Cala Higueras” (Almería, 1996).

    Otra faceta pictórica muy diferente son
    los ensayos acuarelísticos de sus composiciones abstractas que realizará desde
    la década de los años 80 con su obra “Homenaje a Picasso” (1980),
    que servirá para preparación de otros lienzos que se inspiran en las corrientes
    históricas de las primeras vanguardias, sobre todo el cubismo de “Bodegón de
    las Conchas” (1989), “Figura en el estudio” (1990), “Bestiario”
    (1991), “Visita al Museo” (1991), y numerosos ejemplos de
    composiciones de la década de los 90.

    Mientras tanto, coincidiendo con las
    nuevas directrices sociales y políticas propiciadas por el advenimiento de la
    democracia, Donaire junto al escritor Francisco García Pavon fue uno de los
    artífices del proyecto de Fundación Cultural de Castilla-La Mancha,
    participando en todas sus actividades artísticas como los “Cursos de Arte”
    impartidos durante 1980 y 1986, primeramente en Almagro y posteriormente en
    Ciudad Real. Para la misma Fundación realizó un “retrato de Gregorio Prieto”
    (1983), a petición del retratado; participó en la exposición itinerante
    “Realismo y Figuración de la Mancha” por las cinco capitales de la Comunidad
    Regional.

    Monumento al Quijote en la Plaza del
    Pilar de Ciudad Real

    Comienza los reconocimientos a su
    trayectoria artística a partir de 1984 que recibe el título de Doctor en Bellas
    Artes; y al año siguiente es nombrado Académico numerario de la Real Academia
    de San Fernando, de Madrid, para cubrir la vacante de su antiguo profesor
    Enrique Pérez Comendador, donando a la institución el retrato de “María Prodan”
    (1958). Durante este período y hasta la actualidad su obra irá formando parte
    de las colecciones públicas y privadas más relevantes, entre ellas, la
    prestigiosa Colección del Banco Hispanoamericano, que se incluirá en las
    muestras “Arte Figurativo Español Contemporáneo (1988) y “Figuraciones
    Españolas del siglo XX” (1995). Gana el concurso para la ejecución de una
    “Estela Conmemorativa” (1992) convocado por la Sociedad estatal del “Quinto
    Centenario del Descubrimiento de América”.

    En las esculturas de estos años
    experimenta con figuraciones formadas con volúmenes de masas y huecos activos
    en “Los enamorados” (1990), “Maternidad” (1990), “Guitarrista” (1990), “Figura
    que saluda” (1992), “Maternidad en silla” (1992), “Figura en movimiento” (1993),
    “Torso acostado” (1994) “Figura apoyada en la barandilla” (1993), “Los novios”
    (1995), etc.

    En 1998 termina su carrera docente en
    Universidad Complutense de Madrid, otorgándole el título de “Profesor Emérito”
    y la Medalla de Oro de la Universidad. Este mismo año, se amplía una
    “Maternidad” (1998) en bronce para uno de los jardines del
    Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón, inaugurándose en 1999, junto a una
    exposición antológica en la misma localidad.

    Falleció en Madrid el 21 de diciembre de
    2003.


  • TRADICIONES MANCHEGAS: LA PANDORGA

     


    Esta tierna fiesta es una de las más
    arcaicas de Ciudad-Real y una de sus más prístinas tradiciones, que arranca
    desde las primeras horas de su historia.

    Es una fiesta de puro sabor popular,
    sencilla y fervorosa como ninguna.

    En ella entran los sentimientos más
    tiernos del alma y todos aquellos otros que se denominan y tienen por más
    espirituales.

    La música, el canto y el fervor religioso,
    trasmitidos en toda su pureza y factura clásica de generación en generación,
    son los factores que dan vida al homenaje que el pueblo ofrece a su Patrona,
    quince días antes de la función y solemnidad patronímica. Arte y Religión,
    fervor y entusiasmo, en magnífico y amoroso consorcio, tejen a la Virgen del
    Prado una corona de gratitud, que no por ser arcaica carece de perfume.

    Es como la santa oblación de los hijos de
    la Mancha a la Madre de sus amores.

    La «Pandorga», así llamada, es la
    Salutación a la Virgen con voces e instrumentos. Tal es el sentido que da a
    este vocablo, no sabemos si un antiguo léxico o una viejísima historia de
    Ciudad Real.



    Sea como quiera, la palabra tiene entre
    nosotros carta de naturaleza, y su aplicación corresponde perfectamente a la
    acción, pues no otra cosa significa la Pandorga, sino la serenata o concierto
    pastoril ofrecido por la gente sencilla del pueblo a su Patrona la Virgen del
    Prado, quince días antes de su fiesta.

    En el presente año, interrumpiéndose el
    silencio de algunos por falta de iniciativas, se ha celebrado esta típica
    fiesta organizada por un grupo de músicos entusiastas por las tradiciones
    populares, cuyos sentimientos arraigan en las costumbres con firmeza
    indestructible, como perennes plantas de siemprevivas.

    La Pandorga congregó en el Prado, durante
    la noche del 31 de Julio último, a millares de almas, resultando la serenata
    una verdadera solemnidad; un regocijo religioso; una manifestación de cariño a
    la veneranda Patrona, piedra angular donde se asienta la historia de
    Ciudad-Real, según tradiciones que pasan como históricas y que son artículo de fe
    para los buenos manchegos hijos de esta noble é hidalga tierra de Castilla.

    Para que todo fuera de alguna novedad,
    hubo gran concurso de cantadores de manchegas, esa melancólica tonadilla del
    país, que es el canto característico de fiesta tan clásica y popular.

    Bien hayan las buenas tradiciones que nos
    hablan de sencillez y de pureza de costumbres, y bien hayan los pueblos que saben
    conservarlas, como perfume bendito que exhala recuerdos de nuestros antepasados
    y resucita sentimientos de fé y de religión.

    J. Aguilera.

    La Tribuna: extraordinario. Ciudad
    Real 15 de agosto de 1907.

  • “LA PANDORGA” EN LA CALLE “VENTE CONMIGO NIÑA DE FIESTA AL PRADO”

     


    Según recuerda el catedrático don Julián
    Alonso, “La Pandorga” es una de las fiestas populares españolas de más raigambre
    que se conserva en esta capital. A mediados del siglo XVIII, alguien escribió
    que se trataba de una antigualla, cuyo propio nombre era “Pandora”, que
    significa junta de varios instrumentos músicos. El fin a que se dirige esta
    función es dar cultos con maitines y una misa cantada. El último día de julio
    se juntan estos instrumentos y salen con hachones, primero, al Camarín de la
    Virgen del Prado, y después, a casa de los señores jueces. Cantan unas
    seguidillas y después son invitados por el que hace la “Pandorga”. También esta
    función se hacía -dice el cronista del siglo XVIII- con el fin de renovar las
    banderas las banderas de la Virgen, que son siete, en memoria de las batallas
    que esa divina Señora del Prado “ganó a los moros en los años que estuvo en compañía
    de los reyes y auxiliando a los ejércitos”.

    Fiesta ésta que está muy dentro de la
    entraña popular, ha pasado por diversas situaciones. Hace bastantes años, por
    decisión de quien entonces gobernaba, no se festejó, y nació una copla que rápidamente
    cundió por la ciudad:

    “Este año no hay “Pandorga”,

    Virgen del Prado,

    por las cicaterías

    de Maldonado”.

    Los últimos años que se ha celebrado se ha
    hecho en los paseos del Prado, jardines en donde está enclavada la catedral, y
    han sido los muchachos que componen los grupos de Coros y Danzas las que dieron
    realce a la fiesta con sus típicos y brillantísimos bailes y canciones de
    bellísima ejecución. Este día, capitaleños y vecinos de numerosas ciudades se
    desplazan a Ciudad Real, donde jardines y plazas abarrotadas empiezan a vivir
    las proximidades de la festividad de la Patrona, que con toda solemnidad se
    celebra el día 15 de agosto. Casi enlazando los canticos y bailes en honor de la
    Virgen, al día siguiente de la “Pandorga”, o sea, el 1 de agosto, muy de mañana,
    se celebra una solemne función religiosa y los mozos dirigen a la Reina del
    Prado su última canción, no bien medida, pero bien sentida, que dice así:

    “¿Cuál es la mejor moza

    de Ciudad Real?

    La que la espalda lleva

    el águila imperial?”

    Referida al símbolo que la imagen lleva
    prendido en el manto, lo mismo que la primera invitaba, porque

    “La “Pandorga” en la calle

    Ya va danzando.

    ¡Vente conmigo, niña,

    De fiesta al Prado!”

    Diario “Loa Noche” Diario de la
    tarde de Galicia. 5 de agosto de 1954. Ciudad Real (De nuestro corresponsal Ramírez
    Morales)