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La devoción que se mueve a pie





Poco más de 14 kilómetros separan el municipio de Picón de la Catedral de Ciudad Real. Para andarlos a pie, hasta llegar a Las Casas, hay que hacerlo por la calzada de la CM-412 y una vez en la pedanía coger el camino de tierra que circula paralelo a la carretera y que conduce directamente a la entrada de la capital. Ana Isabel Aceituno y Lucio Muñoz lo recorren este año por primera vez. Sin descanso, sin paradas en el camino, con la ayuda de una botella de agua y la conversación mañanera con otros andantes, ayer partieron de Picón, cada uno en su grupo, a eso de las siete de la mañana para presenciar la misa en la catedral por la festividad de la Virgen del Prado, ver a la patrona de la capital de cerca y pedirle «salud y trabajo». «Es la primera vez, pero volveré a repetirlo el año que viene. No me había atrevido hasta ahora porque no me veía capaz, pero ha sido una experiencia muy gratificante», confesaba Ana Isabel a este periódico a las puertas de la catedral, minutos antes de la eucaristía que presidió el obispo prior, Antonio Algora.

Ataviados con gorras, mochilas, báculos de madera para andar el camino y ropa deportiva, a los peregrinos que llegan cada año de los pueblos colindantes se les reconoce en el Prado entre el resto de fieles. Algunos descansan en bancos y otros están ya sentados en el interior del templo esperando el inicio de la misa.

«De Porzuna (a 35 kilómetros de la capital) es de donde más gente viene andando pero ellos lo suelen hacer un día antes por la tarde (el 14 de agosto)», comenta José Antonio Sobrino, quien lleva unos 15 años recorriendo el camino junto a su mujer Mari Mar Villaverde y su hija Daphne, «por tradición y devoción». Y es que, según explica esta familia, los horarios son importantes en este peregrinaje para ver a la patrona de Ciudad Real. «A pie desde Porzuna se tardan unas siete horas, entonces para llegar a la misa - a las 10:30 horas- tendrían que salir de noche y es una carretera con bastantes curvas y da miedo, por eso la mayoría de los andantes recorren este camino un día antes», explica otro peregrino.

Esta costumbre mueve cada 15 de agosto a decenas de personas de municipios donde «el cariño» por la patrona de la capital «es muy grande». Por eso, llegar a una hora en la que la catedral está cerrada es para muchos «muy triste», de ahí que se elija la hora y el día con antelación. «Hace tres o cuatro días me encontré yo a gente andando por la carretera. No se hace sólo el día de la patrona», comentan en algunos grupos de peregrinos a la puertas del templo. 

Por promesa y cercanía. El camino de entrada a Ciudad Real desde Las Casas es utilizado normalmente por ciclistas y vecinos que aprovechan las primeras horas de la mañana para hacer deporte. Pero ayer, en torno a las 9:00 horas, quienes los transitaban eran grupos de amigos, familias y vecino en solitario de Las Casas y Picón, que se dirigían a la capital para mostrar su agradecimiento a la patrona y pedirle por un año en el que no les falte la salud.

«Lo llevo haciendo tanto tiempo que ni me acuerdo cuando empecé», decía Ángel Olmeño. A sus 78 años y sin bajar el ritmo explicaba que lleva andando esa ruta desde que tenía 8 ó 9. «Era un crío, así que ya ves si me conozco yo el camino». A su lado, Antonio Muñoz, de 65 años, relataba que su peregrinar esta motivado, además de por fe a la Virgen del Prado a la que siente «muy de cerca», por una promesa «difícil de explicar».

Una promesa es lo que ha movido también este año a Antonia del Río. Ayer caminaba a paso ligero con un grupo de familiares y amigas y delante de ella, sus hijas, a las que ha inoculado «el amor» por hacer el camino a pie a la Catedral desde Picón. «Hago esto desde hace 28 años sin descanso y mis hijas 16», confiesa sonriente con los brazos en jarras mirando desde el camino de tierra hacia la el campanario de la catedral, que ya asoma a lo lejos por encima de una ciudad que comienza a despertar. «A mi hijo César lo traía yo con 4 años andando y entonces el obispo lo mencionó durante la misa porque debía ser uno de los peregrinos más pequeños», recordaba.

Sara Ramírez e Iván Cuesta, de Valencia, llevan haciendo el recorrido desde hace cinco años. Sandra Navas, Araceli Bolaños, Antonio y Beatriz Muñoz son también peregrinos que caminaban ayer por fe. Todos hicieron la vuelta en coche, después de pedir, agradecer y emocionarse con una Virgen que, aunque no es su patrona, la sienten y veneran como tal.


Fuente: http://www.latribunadeciudadreal.es/noticia/ZFDA2AAAC-D163-0AB7-2A0633F6AA7904D5/20150816/devocion/mueve/pie






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