Noticias de la Hermandad


Buscador

Nueva búsqueda

  Búsqueda avanzada  


Caravana Blanca





Varios cientos de personas, enfermos, ancianos, discapacitados, cuidadores, familiares y voluntarios acudieron ayer a la Catedral de Ciudad Real para participar en la Caravana Blanca, la ofrenda ante la Virgen del Prado que se repite anualmente en las vísperas de la feria.

El obispo prior de Ciudad Real, Antonio Algora fue quien presidió el acto de culto en el templo de Santa María del Prado, en la que recordó que a finales de este año el Papa Francisco proclamará el jubileo del Año de la Misericordia. De esta forma, agradeció el trabajo desarrollado por la Hospitalidad de Lourdes, así como de los trabajadores de las distintas residencias de mayores y los voluntarios y familiares que hacen posible la llegada de los enfermos y su regreso «con el mayor de los cuidados». 



En su homilía, el titular de la Diócesis se apoyó en las lecturas anteriores tomadas del Libro de Esther y especialmente del episodio de las bodas de Caná, del Evangelio de San Juan, para llamar su atención sobre la intervención de María ante Jesús.

En este sentido, Algora comentó que aunque lo que llama la atención es la conversión del agua en vino, lo realmente importante es que «la Virgen María se da cuenta de la necesidad de una familia» y «le dice a los criados, «haced lo que él os diga».

El obispo recordó que las palabras con las que empieza la Salve, «Reina y Madre de Misericordia», una apelación con la que dirigirse a María, que «es reina», puesto que «ha triunfado sobre el mal y en ella ha alcanzado la humanidad la plenitud que ha buscado en Dios».

Por otro lado, Algora animó a quienes ayer llenaban la nave de la Catedral a dar testimonio de fe, puesto que «la enfermedad no nos priva de la responsabilidad de hacer patente a Dios» y recordó que en muchas ocasiones las dolencias son el resultado de una «humanidad enferma». Igualmente animó a los asistentes al acto de ayer a pedir a la Virgen del Prado que proteja a Ciudad Real y recordó que «María nos da vida y fortaleza». 



La historia. En el inicio del acto en la Catedral, el vicepresidente de la Hospitalidad de Lourdes, Santiago Caballer, se encargo de hacer una breve introducción en la que rememoró la primera caravana blanca que organizó el sacerdote José Ballesteros hace 51 años, con el convencimiento de que esta experiencia seguirá creciendo con el tiempo.
En unas declaraciones ante los medios de comunicación en la puerta del templo, el organizador de la caravana, detalló que esta acto es «un reconocimiento al mundo de los enfermos, los ancianos, todos aquellos que no son productivos y que no se les da gran importancia».

Mientras Caballer atendía los requerimientos de los informadores, el paseo del Prado se iba llenando de personas que llegaban tanto de las residencias de mayores de Ciudad Real como en otras expediciones organizadas por las hospitalidades de Lourdes de Daimiel y Valdepeñas, además de muchas otras personas que llegan por su propios medios e incluso de pueblos vecinos en coches particulares. 



La mayor parte de los traslados desde las residencias de la capital (Santa Teresa de Jesús Jornet, Ciudad de Matrimonios Ancianos y Santo Ángel) se realizan por medio de los dos autobuses cedidos por la empresa AISA, mientras que los casos que requieren más cuidados los gestiona la empresa Ambulancia Amaur Ambernes, cuyo gerente, Víctor García, explicó que el plan inicial en función de los datos existentes era acudir con seis ambulancias, pero un servicio de última hora hizo necesario enviar una ambulancia a otra zona de la ciudad. Sin embargo, calculaba que se podría contar con ella para organizar el regreso de los mayores a sus puntos de partida.

La comitiva se componía también de los siete coches del Club de Vehículos Históricos puso a disposición del pandorgo, las dulcineas y sus damas, ademas de furgonetas y otros vehículos de las distintas residencias, como el que encabezaba el recorrido, propiedad del centro de Santa Teresa de Jesús Jornet y que lucía sobre el techo una imagen de la Virgen del Prado. 



La madre superiora de este centro, Sor María Bravo, explicó a La Tribuna, que las aproximadamente 60 personas que parten de esta residencia «somos el grupo más numeroso de los que participan». Para la monja, es «una alegría tremenda llevar a nuestros residentes ante la Virgen del Prado».

Una alegría que se expresa con un trayecto en el que cuando es posible se entablan animadas conversaciones y se interpretan canciones dirigidas a Virgen, «pero poco porque la megafonía muchas veces no lo permite». En cambio, en trayecto de vuelta desde la Catedral no tiene ya ese impedimento, de modo que las monjas se entregan con entusiasmo a esas canciones que antes no pudieron desarrollar. Los alojados en la residencia de la calle Calatrava son también recibidos por el personal que se ha quedado en la casa para dispensarles las atenciones que necesitan a su regreso.

Fuente: http://www.latribunadeciudadreal.es/noticia/Z9656EC53-C6C3-550A-780D17714DC4EDA3/20150814/oracion/fe




Print this Page

.

Nuestra Señora

Virgen del Prado de Ciudad Real

Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado de Ciudad Real