La Pandorga

Muchos pueblos después de un año agotador y de recoger las cosechas, celebran fiestas en honor a sus Vírgenes y Santos, no es menos en Ciudad Real, LA PANDORGA, aunque no está suficientemente demostrado que este sea el motivo de esta fiesta. No se sabe su origen histórico, por lo que todo son hipótesis, aunque lo importante es la propia fiesta que nos llega hasta nuestros días, para que podamos celebrarla.

La palabra PANDORGA también tiene sus hipótesis, pues no se sabe su origen, unos lo atribuyen a "todo fiesta", otros "instrumentos musicales", "mujer gorda" y "relacionado con la pesca"; pero lo mas importante es que todos los ciudadrealeños conocemos perfectamente cual es su significado "FIESTA" "JOLGORIO" "CELEBRACION" "LIMONA" "ZURRA"  y sobre todo la ofrenda a "LA VIRGEN DEL PRADO".

Desde tiempos inmemoriales la pandorga a sido una celebración del pueblo, nunca fue institucional, en la cual se elegía una persona, generalmente adinerada, el PANDORGO mayor, el cual sufragaba los gastos de la celebración y tributo a la Virgen del Prado invitando a todos los asistentes.

Si se tiene constancia documental que en 1789 el Corregidor D. Vicente Ramón Maldonado, de origen salmantino, se negó a desempeñar el papel de Pandorgo, suspendiendo la celebración de la fiesta ese año, por eso el cantar:

Este año no hay Pandorga

Virgen del Prado,

por las cicateras

de Maldonado

Una de las bases de la Pandorga son los bailes y cantos que se realizan ante el Camarín de la Virgen. Gracias sobre todo al grupo Mazantini y a su creador Francisco García Márquez (llamado Mazantini por su parecido al torero de la época Luis Mazzantini), que aunque nacido en Daimiel el 28 de Noviembre de 1874, se trasladó a Ciudad Real y fue el impulsor de folklore y tradiciones de esta ciudad, perdurando el grupo hasta nuestros días.

La festividad de la Pandorga ha tenido muchos altibajos, sobre todo en la época de la Republica y Guerra Civil y ante la destrucción de la imagen de la Virgen del Prado en plena Guerra Civil.

En el año 1964 se declaró por primera vez como fiesta institucional por parte del Ayuntamiento, correspondiendo a este su organización. En 1980 a raíz del descubrimiento de unos escritos que relataban la fiesta de la Pandorga y de la figura del mayordomo Pandorgo, se  produjo el verdadero auge de la fiesta con la figura del Pandorgo y sobre todo al traslado de la "limona" que se celebraba en las fiestas patronales a este día de la Pandorga.

El 30 de julio se celebran los concursos de "limoná "(bebida a base de vino blanco, limón y azúcar) en los Jardines del Prado, tras los cuales se hace entregan de los trofeos. La gente ataviada con camisetas blancas o blusones manchegos y el típico pañuelo "yerbas" anudado al cuello celebran la "zurra" o guerra de "limona", donde los mozos mojados deambulan de la Plaza Mayor al Prado y viceversa. Se celebran diversas actividades y bailes populares. La actividad de la zurra se está extendiendo de tal manera que jóvenes de toda España vienen a participar de esta fiesta, la cual dura hasta la madrugada.

El 31 de julio se celebra en la Plaza Mayor el nombramiento de las Dulcineas y el Pandorgo, por el alcalde de Ciudad Real. De la Plaza Mayor parte la procesión por las calles Cuchillería, Paloma, Ramón y Cajal, Plaza del Pilar, Avda. Alfonso X, hacia la catedral compuesta por el Pandorgo, Dulcineas, alcalde y junta del Ayuntamiento, peñas, asociaciones vecinales, grupos folklóricos, todos ellos con presentes para la Virgen . Ciudad Real celebra las fiestas en honor de su patrona, la Virgen del Prado, y como actos más interesantes celebrados en su honor aparecen la ofrenda a la Virgen por jóvenes ataviados con trajes regionales y la "convidá" a cargo del "pandorgo" o mayordomo.

El 3 de Diciembre de 1985 la PANDORGA fue declarada de Interés Turístico Regional.

En 1996, se acordó designar como himno oficial de la Pandorga, la canción compuesta por Javier Segovia Molina en el año 1973, al cual después de su muerte se le hizo una estatua en los jardines del Prado. Dice así:

Mi pueblo cantará: ¡¡PANDORGA!!


El último día del mes de julio

se ensalza la tradición,

se unen los pueblos del coto manchego

para cantar a su son.


Entre el Prado viejo y la Catedral

se eleva un largo tablón

donde por la noche las Agrupaciones

bailan a su alrededor.


Y el Prado se llena

la gente que espera

la moza y el moscón.


Y enaguas se ven

al dar la sartén,

el mozo del blusón.


Todas las familias, desde los abuelos,

salen después de cenar,

"pa" ver al Eusebio, hijo del brigada,

que va a bailar con la Paz.


Y el niño del árbol

ya canta soñando

al espectador.


Se ve la Patrona

que al Prado se asoma

por su mirador.


¡¡ Pandorga !! Mi pueblo cantará

¡¡ Pandorga !! Mi pueblo cantará

¡¡ Pandorga !! Mi pueblo cantará

¡¡ Pandorga !! Mi pueblo cantará


Termina la fiesta

la Virgen se acuesta

los niños quieren más.


Y el poeta viejo no encuentra sus versos

para culminar.


Y el padre de ella la espera en la puerta

para regañar.


La noche y el tiempo se marchan contentos

mañana cantarán:


¡¡ Pandorga !! Mi pueblo cantará

¡¡ Pandorga !! Mi pueblo cantará

¡¡ Pandorga !! Mi pueblo cantará........


Romance de la niña pandorguera, compuesta por Rafael Romero Cárdenas en el año 1977


El día ya se despierta

entre agonías de estrellas,

acosadas por los rayos

del sol de mágica esfera.


Una niña no ha dormido

esperando a que saliera,

¡la noche que larga es

para aquel que algo espera!.


Es treinta y uno de julio

y hay fiesta para una reina,

los de Ciudad Real le cantan

por seguidillas manchegas.


Esta noche allá en el Prado

bailará por vez primera,

y su cuerpo se estremece

cada vez que lo recuerda.


Su mente está dibujando

con ilusiones de hembra,

garabatos con los pies

a ritmo de castañuelas.


Su madre tampoco duerme,

porque acaso ella recuerda,

sus mocedades dichosas

que a su hija se asemejan;


Pero olvida los recuerdos

y en este hoy ya piensa,

tiene que darle a su hija

lo mejor que haya en la tierra.


Se levanta y con cuidado

medio hace las haciendas;

en la iglesia de Santiago

siete campanas suenan.


Pradito, es hora de levantarse

y no quiero que te entretengas,

hay que preparar tus cosas

y terminar las haciendas.


Impulsada por un gozo

que tanto tiempo ella espera,

salta de la cama alegre

y envolviéndose en las trenzas.


Se persigna y ora a Dios

y a la Virgen ya le reza

mezclando Avemarías,

Padre nuestro y promesas.


Saca el arcón de cuero

todo el traje de manchega,

que yo sacaré del cofre

las alhajas de la abuela.


El día se fue pasando

entre almidones y sedas,

planchadas borrando surcos

y aromas de hierbabuena.


La niña ya se ha vestido

y la madre la venera,

con alabanzas y besos,

con piropos y con fiestas.

Luego le dice muy alto:

¡si Carlos Vázquez te viera

muy de segura yo estoy

que en sus lienzos te pusiera!.


La risa acude a tu cara

con sonrojo de vergüenza,

el padre no dice nada,

una vecina comenta.


Con otra desde el balcón

lo bien que va de compuesta:

¡no le ha faltado detalle

de los pies a la cabeza!.


El moño de picaporte

compuesto de cuatro trenzas

va sujeto y adornado

con lazo de seda negra.


Arracadas de oro fino

de la Córdoba torera,

camafeo de marfil

pañete de Lagartera.


Encaje fino de Almagro

adornando la pechera,

corpiño negro de raso

bordada faltriquera.

La falda de lana pura

con mil colores alegra

en sus verticales rayas

los bordados juguetean.


Mandil alforzado negro

con flores de lentejuelas

las medidas de fino hilo

y senojiles de fiesta.


El zapato abotinado

con lazo negro se cierra,

¡y qué puntillas y qué lazos,

lleva su enagua bajera!.


Un mozo la está esperando

en el quicio de la puerta

vestido con traje negro,

como lo exige la tierra.


Por la empedrada calle

ya se marcha la pareja,

un viejo desde la esquina

templa su guitarra vieja,


y con voz aguardientosa

y rasgueos con la diestra

lanza su voz al viento

por seguidillas manchegas.


Por la calle el jacinto

hacia la Rosa

por bailar a la Virgen va presurosa.

Los claveles se asoman,


 por la Azucena

para ver los ojitos

de esta morena

y ya en el Prado,

gorriones y palomas se han asomado.

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